Mercado de Augsburgo - Una gira culinaria mundial

En general me doy cuenta: Augsburgo es colorido! El lado más bello de esta variedad es el mercado de Augsburgo. Acompáñame en mi gira culinaria mundial

 

Un mar de colores me da la bienvenida. Mis ojos vagan por la variedad de tomates y los jugosos melones amarillos. Además de la variedad de productos alimenticios que se ofrecen, noto algo más: ¡los comerciantes de pescado, los carniceros y los comerciantes de frutas y verduras están todos en un mismo lugar! No es común en Cuba! Si el hambre llama, hay suficientes puestos para hacer un viaje culinario por el Mediterráneo: mi visita al mercado de la ciudad me lleva a Turquía, donde hay jugosas aceitunas para degustar, y luego a Italia, donde puedo disfrutar de una variedad de platos de pasta.

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Azoteas de la ciudad - La glamorosa Torre Perlach

Al tercer día de la llegada, destino: Torre Perlach con Irene, una amiga muy agradable, quien me enseñó Augsburgo "desde arriba". 


¡La ciudad es de veras mágica! A pesar de las numerosas callejuelas serpenteantes conserva el típico orden alemán. Con una sola mirada al pintoresco paisaje se puede recorrer las distintas eras: Medieval, Renacentista o Modernista - Augsburgo es un museo vivo.

 La Habana es más colorida, despierta, ruidosa y un poco "caótica", según algunos. Y sorpresa: de los acostumbrados autos antiguos, llamados almendrones que identifican a la Isla, aquí en este lado del sol no he visto ninguno. Si bien hay coches veteranos, los nuestros son más populares entre los turistas. Brindan un encanto nostálgico de los años 50 y transforman a cada pasajero en los famosos del cine Grace Kelly o Clark Gable. 

 Siguiendo el tema de los carros vistos desde la Torre Perlach, como era de suponer, la mayoría son modernos en correspondencia con las calles curvas y angulosas, que también asombran por ser tan lisas como "piel de melocotón", llamadas así por los propios nativos.

Un buen caos - ¡que sólo puede haber en Alemania!

 

 

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Cebollas - Una delicia llorosa

En forma de largas trenzas encontramos la "ristra" de cebolla en Cuba, lo mismo en un portal de una casa convertido en agromercado, en la parte trasera de una bicicleta o en los llamados carretilleros, muy populares por esta época... Aquí como era de imaginar, las cebollas se comen hasta en pasteles.

 

A los cubanos nos encantan las cebollas, sobre todo, e indispensable en el legendario Mojo o Mojito, salsa hecha de aceite, ajo, cebolla, orégano y un poquito de jugo de limón o de naranja agria.

Las cebollas también son muy apreciadase en Baviera, donde realmente se "celebra" con tartas de cebolla: ¿alsaciana o suaba? Y lo principal es tener un verdadero Federweisser o dos (vino fresco o sin añejar)

Por primera vez  hice pastel de cebolla.  En el proceso, y en compañía de amistades, discutimos sobre las mejores maneras de evitar las lágrimas o los "sollozos": pelar cebollas con gafas de buceo, cortarlas bajo el agua, masticar chicle, llenarnos la boca de agua, lavarlas y pelarlas bajo agua  caliente o simplemente ignorar y ya saben ...... La prueba incluyó las gafas y un cuchillo afilado. Las mujeres dimos consejos inteligentes y los hombres valientemente lo intentaron. Los resultados fueron lágrimas aisladas y un dedo herido pero al final dos grandes platos de delicioso pastel de cebolla...; en una tarde de otoño maravillosamente acogedora, y en la que afuera estaba ya bastante oscuro.....

 


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Qué "dispara" desde el suelo.......?

A los alemanes les encantan los hongos. Tanto es así que también les gusta recolectarlos en el bosque. En Baviera a esto se le conoce como "Schwammerl". Y a ellos les gusta decir:"¡Vamos a las setas! 


Mientras corremos o paseamos por el bosque he visto varios ejemplares de hongos, incluso en Cuba, aunque no los comemos con la misma frecuencia que aquí, a veces porque son venenosos, y otra porque el aspecto no es tan atrayente. O simplemente porque no está en nuestra o -en mi- cultura culinaria.  

Antes era muy, pero muy escéptica a ese tipo de alimentos, no obstante, fui invitada a degustar „risotto de setas porcini“, todo iba bien hasta que el anfitrión me dijo que él mismo había recolectado los hongos en el bosque. Ya se imaginan mi cara...

Esas cosas raras, suaves y blandas que salen del suelo de una manera tan cómica, ¿se supone que son deliciosas? Ok, tengo curiosidad, a comer se ha dicho: pues estaban sabrosas y después de 24 horas puedo confirmar que por lo menos esas: ¡no eran venenosas! 

Con un poco menos de preocupación, de ahora en adelante a comer champiñones, en Cuba o en Augsburg. En el risotto. En la pizza. En la salsa. Con carne, arroz y frijoles... pero antes ¡Vamos a buscar setas! 

 

  

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Tropezar - un pequeño recordatorio del pasado

No sólo la arquitectura muestra que Augsburgo se preocupa por su historia, sino que los tropiezos también son una forma única para no perder la memoria. 

De paseo por la calle Maximilianstrasse me di cuenta que había tres cuadrados dorados en el suelo - a mi pregunta, ¿qué significa esto? me explicaron que son „piedras de tropiezo“ una manera de recordar en Augsburgo a los judíos asesinados de la época nazi. Muy conmoverdor. 

En Cuba, según cuentan, y a pesar de las restricciones de inmigración, unos 11.000 refugiados judíos lograron sobrevivir a la era nazi, quizás habían de Augsburgo. En resumen, creo que es una muy buena idea para recordar a estas personas que tanto sufrieron. Tropezar es una forma de "encontrarlas" en el lugar que vivieron, y es además, una ingeniosa manera para no olvidar el pasado.

 

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